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martes, 13 de septiembre de 2011

Ser musico dependiente, hoy.

Soy músico-dependiente. Muchos se habrán dado cuenta de eso (o tal vez no, porque pocos son los que leen este blog). Necesito música para moverme, para vivir, para respirar, para cojer, para pelear, para amar. Necesito música todo el tiempo. Es mas, creo que en mi cabeza tengo un radiograbador (si, me gusta lo vintage) con un enano pasando música, mientras lee una revista Viva del año '02. No puedo pensar sin música, lo cual es la explicación de porque me iba mal en el colegio (?). Siempre quise ser músico. Fallé. Ahora mi sueño es trabajar para la música. Si por lo menos no soy parte de ella, quiero ser participar desde mas allá. Cualquiera cosa me vendría bien a mi: Locutor en una estación de radio (cualquiera que haya pasado Daddy Yankee queda totalmente descartada), Productor, Sessionista.. lo que sea. Pero quiero tener que ver con la musica, no quiero que deje de ser parte de mi vida. Quiero tener millones de discos, quiero tener LP's originales, quiero, incluso, tener un Ipod y usar ITunes si es necesario.
Quiero ser periodista, quiero trabajar en la Rolling Stone, quiero ser ese chabon de seguridad que te mira con cara de orto y te salva de una muerte segura contra el suelo cuando te tiran fuera de la valla por hacerte el surfista y tirarte arriba del publico.











El problema es que si no activo un poco voy a tener 30 años
y no voy a hacer absolutamente nada de lo que quiero.

lunes, 15 de junio de 2009

El Vago De Oz

Todos los seres vivos que se mueven, tienden a no malgastar energías si no hay un beneficio, que no tiene por qué ser seguro e inmediato: puede ser algo probable o que se obtendrá en un futuro.


Los animales con mayor inteligencia, y sobre todo los jóvenes, a veces parecen contradecir la máxima de no desperdiciar energía. Son muy activos y no paran casi nunca quietos. Esta actividad tiene la utilidad de conseguir mejores habilidades o conocer mejor el entorno, entre otras ventajas.

En el caso de los seres humanos (y otros animales), tenemos un cerebro muy grande y que consume mucha energía (20% del total que necesita el cuerpo), tanto si se usa, como si no. No utilizarlo supone un desperdicio de energía. Para evitarlo, una sensación desagradable, el aburrimiento, evita dejar inactivo el cerebro y otra agradable, la curiosidad, mueve al individuo a buscar algún tipo de actividad interesante, aunque no haya una necesidad inmediata. Las actividades no tienen por qué ser puramente mentales; sirve cualquier actividad en la que intervenga el cerebro, desde leer hasta hacer deporte.

A las personas que evitan realizar cualquier actividad se les llama vagos.

Existe la idea generalizada de que, en muchos casos, los vagos los son porque les da la gana, no ponen suficiente de su parte o les es más ventajoso ser así.

Vease tambien: Procrastinación

La procrastinación es la acción de procrastinar (del latín procrastinare) es decir, de postergar actividades o situaciones que uno debe atender, por otras situaciones más irrelevantes y agradables. Este término proviene del latín pro- (adelante) y crastinus (relacionado con el mañana).

No se ha demostrado cabalmente que la costumbre de procrastinar puede llevar a una dependencia de diversos elementos externos, tales como Internet, leer libros, salir de compras o comer en lugar de realizar la tarea que se supone hay que hacer.

Por otra parte, el llamado "síndrome del estudiante" (el hecho de que muchos estudiantes pospongan la entrega de sus trabajos hasta el último minuto del día de la fecha límite) está presente, al parecer, también en otros grupos sociales: en las temporadas en las que se acerca la fecha límite para pagar los impuestos (para presentar las declaraciones mensuales o anuales), las oficinas donde se llevan a cabo esos trámites (los bancos, por ejemplo) se saturan de personas que asisten a realizar ese trámite sólo hasta el último momento.

Un famoso refrán que combate la procrastinación es el que dice: "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy". En el mundo anglosajón se dice: "La procrastinación es el ladrón del tiempo". También podría decirse que la procrastinación es el ladrón del deseo.